sábado, 19 de marzo de 2011

Evangelio Domingo 20 de Marzo de 2011 (2° Domingo de Cuaresma)

Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte elevado. 
Allí se transfiguró en presencia de ellos: su rostro resplandecía como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz. 
De pronto se les aparecieron Moisés y Elías, hablando con Jesús. 
Pedro dijo a Jesús: "Señor, ¡qué bien estamos aquí! Si quieres, levantaré aquí mismo tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías". 
Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y se oyó una voz que decía desde la nube: "Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi predilección: escúchenlo". 
Al oír esto, los discípulos cayeron con el rostro en tierra, llenos de temor. 
Jesús se acercó a ellos y, tocándolos, les dijo: "Levántense, no tengan miedo". 
Cuando alzaron los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús solo. 
Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: "No hablen a nadie de esta visión, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos" (Mateo 17,1-9).

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